La vella… y el antifaz

¡Hola de nuevo!

En primer lugar, quería disculparme porque mis comentarios han brillado por su ausencia durante el puente de San José… pero tengo excusa; y es buena. El viernes por la mañana me ofrecieron un buen plan de última hora, de esos a los que no puedes negarte: ¡Pasar el puente en la nieve!

Llevaba un tiempito sin esquiar, así que desempolvé mi traje, mis botas y demás complementos necesarios para esquiar. Así, el viernes por la tarde pusimos rumbo a Andorra.

Tardamos cerca de 8 horas en coche…Así que después de un par de siestas, un poco de despioje y un par de plátanos más tarde llegamos a Andorra de noche. Yo os recomendaría un tren (Lleida) o un avión (Carcassonne, Aude, FR. a 100km) aunque os pueda parecer una paliza los trasbordos, podríais restar hasta 3 horas.

Salimos dos coches, yo iba con Emer, Coxon y Frik; Aunque una hora más tarde llegaría otro coche con Mini y Pesto. Al final, nos juntamos unos cuantos para esta nueva aventura.

Cogimos el forfait con antelación que salía más económico al cogerlo con el hotel y demás, y según ha estado la temporada de invierno hay ofertas muy jugosas, adaptadas a todos los bolsillos (solo hace falta echarle tiempo y cruzar los dedos para que las fechas disponibles coincidan con las tuyas libres).

Como comentaba, llevaba tiempo sin esquiar y a pesar de todo – y añadiendo que una no tiene un nivel de olimpiadas que digamos – los mejores espectáculos se dieron en los remontes. Donde nos casi-caímos unas cuantas veces, donde llegamos a caernos una vez (pero a lo grande!! nada de discreción en estos casos… ¿¿para que??)  y donde perdimos a parte de la tripulación… así tal cual “adiossssssss”.  Sin quitar mérito a las caídas en pleno deslizamiento por los valles, que con la colaboración de la capa de hielo nos permitía bajar unos cuantos metros (sin querer).  Lo bueno es que hemos llegados todos enteros, ni una sola lesión en todo el grupo.

Nosotros estuvimos en un hotel de tres estrellas a 20m escasos de las pistas de esquí de PAS DE LA CASA. Solo por eso, merecía la pena dormir hasta en una tienda de campaña. El hotel era bastante “average”, a primer golpe de vista incluso chocaba con el bucólico paisaje de construcción en piedra y madera que abundaba la zona; por no hablar de ciertos detalles como las telas de los asientos de los salones o las colchas de las camas de aspecto “casposillo

”.  Aun así, no se echaba en falta ningún servicio; nosotros contratamos régimen de media pensión, que incluía desayuno buffet y abundante -y bastante buenas- cenas!!! También cabe destacar la amabilidad del servicio, muy atento y agradable con nosotros (Quizás les hacía gracia ver a 6 animalillos de excursión).

El ambiente de la estación se fragmenta en varios grupos muy diferenciados: lo que más destaca son los guiris-de-generación-temprana (todos ellos con una animación sospechosa de ser producto de haber estado empinando el codo con ansiedad sin parar, como es habitual cada vez que pisan la península), algunas familias-varias, algún resquicio de las altas-clases y nosotros.

¡¡¡La experiencia muy buena!!! Pero me quedo con ganas de probar la experiencia desde otros pueblos que comparten la misma cordillera… Así que esperaremos a futuras ocasiones para poder evaluar al completo. Aunque por muchas veces que vaya a esquiar, creo que no encontraré nada más satisfactorio que el momento preciso en el que te quitas las botas y como no acompañarlo de una ducha ardiendo.  Bueno, quizás cuando el presupuesto permita añadir un masajito a la experiencia… por implementar el plan après-ski… la perspectiva cambie. 😉

¡AH! No se me puede olvidar recomendaros que os impregnéis la cara en crema con protección solar… desde primerita hora del día!! Que ahora no sé si soy mona o mapache… el caso, es que antifaz llevo 😛 (hasta que termine de pelarme como una cebolla)

La vuelta a casa –al igual que la última noche en la estación- pasó en estado catatónico, aunque dentro de poquito yaentraran las ganas de volver de nuevo; y apunto, justo para esas futuras ocasiones, como pendiente, comprar unas botas après-ski y esquiar de noche!

Un beso!

PD: Os dejo este link para que echéis un ojo a un reportaje muy curioso de la revista HOLA sobre las estaciones de esquí que más gustan.
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